– ¿Hacer este programa le hizo reflexionar sobre el medio en el que se mueve?
– No me hizo dar cuenta de nada nuevo a lo que yo conocía del universo televisivo, artístico y mediático. De todas maneras, se trata de personajes que satirizan a quienes manejan el poder de la información. Hay muchas situaciones de la ficción que son parecidas a lo que ocurre en los canales, que son familiares. De todas formas, hoy la gente no es tan ingenua como décadas pasadas con respecto al manejo de los medios de información.
– Hasta hace unos años, la TV era un universo misterioso que se cerraba en sí mismo. Hoy, el medio pareciera tener las puertas abiertas al público. Además de los programas que hablan sobre la tele y muestran su funcionamiento, ahora también se sumaron ficciones como Los exitosos... y Todos contra Juan, que en cierta manera satirizan la fama televisiva y la farándula. ¿Cree que es una apertura exagerada?
– Lo que la tele muestra de la tele es bastante parecido a lo real. A mí me parece bien que la tele se muestre tal cual es. Lo que no apoyo es esa idea extendida que se tiene de que la televisión es lo más importante que hay en la vida y las personas que trabajan en la tele son las más poderosas. Hay gente que no mira TV todo el tiempo. Hay gente que ni sabe cómo me llamo... ¡y eso que vengo haciendo fuerza! (se ríe) En la Argentina, la TV tomó un lugar demasiado importante. Y así nos va.
Sobre la comedia y el drama
Aunque Peterson posee una prolífica trayectoria teatral, donde se destacó interpretando distintas obras de William Shakespeare y tragedias griegas con buenas críticas, la TV la suele convocar solamente para la composición de personajes humorísticos en telecomedias. ¿Tiene ganas de cambiar de registro en la pantalla chica? “A mí me gusta hacer cosas que me diviertan desde el punto de vista profesional”, comienza a esbozar la actriz. “Igualmente, peor sería tener que venir todos los días a llorar. Cuando veo dramas como Vidas robadas, donde los personajes se desgarran y pasan por situaciones terribles, siempre me pregunto cómo hacen para mantener la energía y el ritmo para compenetrarse a diario en las tramas y sus personajes. Yo creo que me volvería loca. Lo bueno de la comedia es que te da la posibilidad de hacer de todo, porque cada tanto alguna escena dramática aparece. Eso no quiere decir que no he hecho drama ni que no lo haré. Sólo que por el momento no tengo la necesidad del drama”, confiesa, sin pudor ni prejuicio alguno. En el teatro, la actriz acaba de debutar como directora de Ceremonia enamorada, una pieza que desanda el universo femenino a través de textos de Shakespeare (todos los viernes en la Sala Beckett, Guarda Vieja 3956). “Es una obra que llegó a mis manos porque el año pasado falleció Miguel Guerberof, quien la iba a dirigir. Y como él era mi maestro, yo trabajaba con el grupo y había interpretado varias obras de Shakespeare, acepté seguir con ellos a modo de directora. Para mí, es un ejercicio, un entrenamiento. Un actor es como un deportista: nunca puede dejar de entrenar si quiere mantenerse atento. Uno tiene que seguir moviéndose siempre para no estancarse.”
Cóctel con Amigorena
En la comedia romántica que empieza hoy, Peterson compartirá cartel con Mike Amigorena, el actor que también con Los exitosos... va por su segundo protagónico, aunque pocos recuerden su paso por Una familia especial, telecomedia de Pol-Ka que sólo duró un par de meses en la pantalla de Canal 13. “A Mike lo conocía de cuando hacíamos juntos Sos mi vida”, recuerda la actriz, que dice compartir cierto tono de humor con su coequiper. “En aquel momento hicimos dos personajes secundarios pero con mucha presencia. Ahora nos toca ser a nosotros los protagonistas y creo que lo estamos llevando bastante bien, les ponemos mucha pila a las grabaciones y los ensayos. Ahora somos nosotros quienes tenemos que trabajar con mucha energía para transmitir en el set y que el equipo se contagie”, admite Peterson. Y no deja de tirarle flores a su compañero. “Mike –destaca– siempre me pareció un actor genial, muy divertido y de una gran plasticidad. Trabajar con él es tan grato como divertido. Y ese es un cóctel que no siempre se da. Es una tranquilidad, tanto para lo que puede pasar en pantalla como para el trabajo diario.”
Por Emanuel Respighi
~ 1 ~ 2 ~ 3 ~
|