ENTREVISTAS

/ Luz, 02.11.2008 /

- Hablando de eso, ¿no hay un cierto paralelo con tu propia vida y eso de tener que mostrarse siempre de una manera delante de una cámara o de un micrófono?
- Sí, sobre todo cuando trabajás tanto en comedias, no te queda otra que estar siempre alegre, creativa, divina…

- Este año tuviste que estar así de alegre casi de corrido, ¿no te cansa?

- Es que, sinceramente, prefiero transitar esas zonas luminosas antes que estar inmersa en la oscuridad. Para un trabajo diario, es mejor estar buceando en lo divertido, lo irónico que en la tragedia.

- Con Sol otra vez estarás al frente de un producto periodístico. ¿Hay una vocación oculta ahí?

- (Piensa) No, creo que nunca podría haber sido periodista, no es lo mío. Cuando era chica fantaseaba con la idea de ser arqueóloga, bailarina o tenista, pero, fuera de esos arranques, siempre tuve la certeza de que iba a ser actriz.

- Volviendo al programa, ¿no temiste en algún momento que pase lo mismo que con el unitario de Gastón Pauls, que debió mudarse a América luego del eterno “muy pronto” de Telefé?
- No. No creo que con tantos capítulos hechos, tanta promoción y tanta apuesta pudiera haber sucedido algo similar. Al menos es lo que siempre quise pensar…

- ¿Lo viste al programa de Gastón?
- No, pero sé de qué trata y tengo clarísimo que el ocaso del que habla su personaje puede involucrar a cualquiera de los que trabajamos en esto. No siempre vas a estar ahí arriba, aunque en mi caso sería distinto ya que yo no fui una estrella en mis comienzos, para nada.

- ¿Ahora sí?
- Y… soy consciente de que soy muy conocida, que a mucha gente le gusta lo que hago y que soy una de las tantas opciones para un protagónico… De todos modos, a lo que iba con lo anterior, es que el apagón sería de otra manera en mi caso.

- ¿Ya estás pensando en el apagón?
- ¡Nooo! Quedate tranquilo que voy a cuidar mucho mi lucecita para que no se apague (ríe) De cualquier manera, yo he estado mucho tiempo sin trabajar y te aseguro que no es la muerte de nadie.

- Y ahora, con tanto trabajo, ¿tenés tiempo para vos?
- Sí, aunque admito que estaría bueno tener un poquito más. Pero no me quejo, estoy feliz y disfrutando de una realidad que durante mucho tiempo fue mero deseo. Estoy viviendo el sueño de mi vida.

- En esa frase intuyo también tu presente con Julián.
- Sí, la verdad es que estoy muy enamorada. Hace más de un año que estoy con él y agradezco haber contado con su apoyo y compañía durante toda esta etapa. Eso hace que todo sea mejor ya que sería algo triste que me vaya tan bien y no tener con quién compartirlo. Volver a la noche a casa, a la hora en que una debe ponerse en mute, y no tener a nadie a mi lado… Felizmente, Julián llegó en el momento indicado.

- Para muchas mujeres, un novio francés puede representar el súmmum del romanticismo. ¿Vos también lo vivís así?

- No, él es un gran hombre, sin dudas, pero no podría definirlo en base a eso sólo (piensa). Sería injusto -y demasiado poco- reseñarlo en una sola frase o palabra…

- Enamoradísima, ¿con qué te hechizó?
- Te juro que no lo sé. No sé qué tiene, pero todos los días, desde que me levanto hasta que me acuesto, me doy cuenta de que es él, no hay otro.

- ¿Cómo fue la experiencia de ir a París a conocer su familia?
- Genial. Si bien todavía no hablo francés -ahí tenés uno de mis primeros planes a futuro- con su familia me entendí sin problemas. Hubo de todo: inglés, español, italiano y, por supuesto, mucha mímica y gestos. A la madre le llevé un par de revistas de acá para que vea que su hijo es famoso; le encantó (ríe).

~ 1 ~ 2 ~ 3 ~