/ Gente, 09.12.2008 /
–En los Pells nadie es lo que dice ser. Las apariencias engañan. Sin engañarme... ¿qué opinan de su coequiper?
Carla: ¡Soy la gran fan de Mike! Me encanta y lo admiro. Además, todo lo que hizo en el último tiempo fue puro crecimiento. Verlo actuar es un placer...
Mike: A mí también me encanta trabajar con ella. Hablamos el mismo idioma y nos entendemos con las miradas. Es más: nos potenciamos mutuamente. Carla me respalda, me relaja, me ayuda a crear con libertad.
–Sus personajes son grandes simuladores. ¿Alguna vez tuvieron que fingir en sus vidas reales?
Mike: Sí, soy humano, y tuve que simular muchas veces, como cualquiera. Por eso, cada tanto necesito aislarme: es la única manera de estar en armonía conmigo. Pero entre nosotros dos no simulamos: nos llevamos bien, auténticamente bien, y tenemos los mismos códigos.
Carla: Sí, yo también simulo a veces para cuidar mi intimidad, y lo hago con el humor, que es un arma formidable para preservar mi mundo privado.
–Martín y Sol, sus personajes, llevan una doble vida. ¿Alguna vez tuvieron una vida así?
Mike: No, yo no podría sostenerla. Cuando era más joven salí con dos chicas al mismo tiempo, pero no pude mantener el engaño. Fue muy desgastante y no me sirvió.
Carla: ¿Doble vida? Nooo… Hay días en que me cuesta vivir una: la mía. En la ficción podemos ser grandes simuladores... Pero, ¿llevar una doble vida en la realidad?… ¡Jamás!
–¿Cuando no trabajan siguen cuidando con tanto empeño su imagen exterior?
Carla: No… Yo trato de descansar y me visto de cualquier manera. Me cuido lo justo, porque trabajo con mi cuerpo y me gusta verme linda, pero como no paro en todo el día, no tengo tiempo para grandes shows estéticos. Cuando no trabajo… ¡no quiero hacer nada, ni atender el teléfono! Los fines de semana me cuesta ir al cine y pasarme dos horas mirando una película.
Mike: Además, si salís, tenés que prepararte para simular. Por ejemplo, no puedo salir con pollera, como aparezco en la obra Ambulancia. Soy tan vago que no me gusta ni cocinar… Cuando no trabajo, duermo, engordo y vivo a cara lavada. Soy disciplinado con las cosas importantes de la vida, pero me doy todos los gustos…
–En Los exitosos Pells están acostumbrados a dar primicias. ¿Me podría dar una cada uno?
Carla: La verdad, con tanto trabajo, no tengo tiempo ni ganas de dar primicias. Pero más que eso, voy a cometer una indiscreción…
–Tatán tatán… ¡Pronto, por favor!
Carla: ¡Mike está embarazado!
Mike: ¡Y Carla es el padre!
–En la ficción los siguen los paparazzi. ¿Qué podrían descubrir si los siguieran en la vida real?
Mike: Que me meto los dedos en la nariz.
Carla: Que no siempre soy tan elegante. Me pregunto por qué me sacan fotos llevando bolsas de supermercado por mi barrio… A Mike, en cambio, pueden pescarlo usando pollera.
Mike: Sí. Y en verano… ¡tanga de leopardo! En mi obra de teatro uso pollera porque me parece elegante, cómoda y fresca.
–Juguemos a las definiciones. ¿Cómo es tu alma?
Mike: Fluctuante y pura, porque nací en el campo. Pero está intoxicada con el barro de la ciudad. Sin embargo, soy como la garza, que se mete en el barro pero no ensucia su plumaje. Vivo en Almagro, un barrio tranquilo, lejos del ruido de los paparazzi. No me gusta que se metan con mi vida íntima. Los ruidos me histerizan: es un gran defecto, pero no puedo evitarlo. Soy obsesivo con los pequeños detalles... ¡Hasta me fijo en la caída del papel higiénico!
Carla: Yo soy un pavo real, una alondra, pero no me preguntes por qué… (se ríe). Coincido mucho con Mike respecto del campo, porque nací en Córdoba y viví en Salta. Me crié, crecí y me formé con otros valores. Vivo en Palermo desde que era puro barrio, no una moda. No cambié en nada. Mi peor defecto: tratar de hacer espacio, y ordenar. Quiero ser minimalista, pero soy demasiado recargada.
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