ENTREVISTAS

/ Gente, 08.07.2008 /

Hoy, viernes 4, dos días después de “su gran noche”, Carla vuelve a lo suyo: la actuación. “¡Estoy tan contenta...! Igual, ojalá que éste no sea el momento más feliz de mi vida, porque sería el último y espero tener muchos más... ¿Te dije que suelo pecar de optimista? Ja, ja, ja...”. Y arranca bien temprano, a las siete de la mañana, con las primeras tomas de lo que será la apertura de su próximo y segundo protagónico de tevé: Los exitosos Pells, otra idea de Sebastián Ortega para Underground Contenidos y Endemol Argentina. “Cuando me llamó Sebas para decirme que tenía algo nuevo para mí, dije: ‘Chau, si antes me hizo hacer de hombre, ahora, mínimo, me ofrece un papel de oso panda...’. Pero no. Voy a ser una conductora de noticias. Me llamaré Sol y seré la esposa de Martín Pells, un famoso matrimonio de periodistas al estilo de Mónica y César... Me tocó otra comedia romántica y disparatada”, adelanta. Después de las grabaciones frente a cámaras, llegan las tomas de Gabriel Machado para las gráficas. En Studio Clic y junto a Mike Amigorena, su nuevo amor de mentira, Carla posa con traje de saco y pollera. “Ahora llevo otro look. Por eso el pelo. Me corté más. ¿Viste? Para cambiar la onda de Lola...”.

– Te va a costar divorciarte de ese personaje, ¿no?
– Por eso me tomé vacaciones, para separarme. Pero sí, es difícil. Lo único que me va a ayudar a despegar es, precisamente, hacer otro personaje diferente. Fue fuerte Lalola, tanto que yo misma quería llegar a casa para ver el programa, porque me divertía. Y no me pasó sólo a mí. Por algo se vendió a más de cincuenta países y es fuerte que te llamen de España o de Estados Unidos para pedirte que vayas a charlar con los actores que harán el papel que creaste vos...

– Ahora que la conocés bien, nombráme tres contras que tenga la palabra éxito.
– ¡Guauuu! ¿Contras...? Se supone que es una palabra buena, ¿o no? Cuando me llamaron para Lalola me dijeron que el programa iba a ser un éxito mundial. Y yo decía: ¿qué es eso?, ¿cómo es? Y ahora que recibí el premio más importante, lo sé. Es una gran satisfacción enorme, es el mimo, el reconocimiento... Por eso me cuesta verle contras. En realidad, yo soy una chica muy positiva y trato de quedarme con lo mejor siempre. Ayer, por ejemplo, salí a la calle y te juro que no hubo una persona que dejara de felicitarme. Lo mejor de haber ganado el Martín Fierro de Oro fue todo lo que vino después: los llamados y la alegría de la gente me hicieron tomar dimensión de que soy más querida de lo que pensaba. La gente siempre fue muy cariñosa conmigo, incluso cuando hacía de mala. Imagináte ahora, que me toca hacer de heroína...

– La prensa...
– Bien. Me llevo muy bien. No pude escapar de los paparazzi, y eso que llevo una vida bien tranquila. Pero más de una vez me siguieron o se me aparecieron de atrás de un árbol... y mamma mía, me dejaron al borde del infarto... Pero soy una agradecida de la prensa.

– Lalola te abrió la puerta de cincuenta países. ¿Te irías a trabajar afuera?
– Ahora es un poco tarde, porque ya arranco con la serie nueva. Pero aunque soy una agradecida de poder trabajar acá, amo a mi país, quiero a la gente y todo..., ya no lo descarto. Me tienta vivir un tiempo afuera, conocer la forma de trabajar de otros colegas y otros productores.

– ¿Sos más cara ahora?
– Supongo que sí...

– ¿Cómo? ¿Todavía no arreglaste tu cachet?
– Sí, pero antes del Martín Fierro. Ja, ja, ja... Creo que me debo una charla con los productores, ¿o no? De última, empeño la estatuilla...

– ¿La de Oro te la quedás vos?
– Por ahora la llevo a todos lados en el bolso. Si me la reclaman, les voy a pedir que me manden a hacer una igual a la casa del trofeo. Si no, va a mi biblioteca.

– Ahora que aumentó tu cotización, ¿en qué pensás invertir?
– En mudarme a una casa con más luz, un poco más grande y fuera de Palermo, que está siendo aplastado por esas torres espantosas.

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