/ Gente, 29.09.2009 /
–¿Escapan de las cámaras?
Carla: Trato de tomarme el revuelo mediático con humor. Ya aprendimos bastante y tenemos algunos dichos, como: “En la playa relajate, pero por las dudas siempre llevá una buena bikini”. Todavía me sorprende salir en las tapas de las revistas… Lo que más me cuesta es la historia que se arma alrededor. Pero tampoco puedo estar controlando todo.
Griselda: ¡Nunca vengo a la pileta del Faena a tomar sol con pulseras doradas! (muestra las que tiene puesta para la producción fotográfica)... Algo así pasa con la prensa. A veces, ahí tampoco estoy yo, sino lo que se cuenta de mí. Publican cuentos que se parecen a nuestras historias, así como nosotras nos parecemos un poco a las chicas del traje de baño y los vestidos escotados de esta nota...
–¿Se sintieron asediadas cuando se conocieron sus historias con Suar y con Amigorena?
Griselda: Nadie está asediado, excepto Maradona. Hace dos años que puedo decir que tengo un vínculo serio con Adrián. Cuando se supo me sentí expuesta, pero no puedo hablar de sufrimiento, como dicen algunas personas. La mayoría de los que de alguna manera estamos en el espectáculo, más que sufrir, tenemos que agradecer por todo lo bueno que nos pasa.
Fueron más de cinco meses de bailar, cantar y actuar, repetir escenas una y otra vez, y armar los perfiles de dos mujeres-amigas que buscan quien las ame como ellas quieren. Y parece que no son la excepción: jueves, viernes y sábados, la sala Pablo Neruda del complejo Paseo La Plaza rebosa de mujeres y hombres que parece estar muy de acuerdo con la propuesta de Corazón idiota. Después de un receso en diciembre, volverán con más funciones en la temporada 2010. “Es un espectáculo muy fuerte, que nos exige mucho físicamente, como todas las excelentes obras que escriben y dirigen Ana Frenkel, Carlos Casella y Daniel Cúparo”, aclara Peterson. “Armamos un equipo compacto, y en cada función actualizamos el lenguaje escénico: si es necesario, cada movimiento y cada línea pueden cambiar”, dice Siciliani.
–Las dos ya hicieron grandes éxitos de los llamados “comerciales”. ¿Por qué eligieron volver al under?
Griselda: Nadie te asegura nada. Siempre hay que hacer un salto. Después de cada función, sudada y desfigurada, la miro a Carla y a los otros actores (Fernando Tur, Leo Kreimer, Rakhal Herrero y Diego Rosental) y pienso: “¡Qué bueno que hicimos esta obra!”.
Carla: Necesitaba probarme. No quería quedar encasillada, ni esperar el llamado de una productora.
Griselda aceptó ser parte del elenco de Revista nacional, obra producida por Adrián Suar, en 2005. Al poco tiempo, el dueño de Pol-ka la invitó a ponerse en la piel de Flor, la secretaria del señor Nielsen, personaje que él interpretaría en la tira Sin código. “Novios, novios, recién hace dos años”, aclara la morocha. La rubia, en cambio, parece obviar las fechas. “Apenas nos estamos conociendo. No puedo ponerle un rótulo a algo que recién empieza”, explica Carla, justificando su intención de hablar más de ella que de Mike Amigorena, su reciente relación, luego de que terminaran Los Pells.
–¿Se imaginaban con parejas mediáticas?
Carla: Yo me convertí en alguien más público de lo que pensaba. Lo que pasó con Mike me sorprendió también a mí. Es muy reciente y todavía no lo puedo descifrar. El viene con su fama y sus cosas, y yo con las mías… No sabemos lo que puede pasar.
–Lo que sí se sabe es que son la pareja del momento…
Carla: Todo eso pasa…
–¿Y Griselda, la primera dama...?
Griselda: ¡Lo detesto! Esos titulares son incómodos, porque en realidad me siento mucho más que un rótulo, una palabra que inmediatamente me relaciona con otra persona. Y encima con Adrián, que no es presidente de nada…
~ 1 ~ 2 ~ 3 ~
|