ENTREVISTAS

/ Gente, 27.01.2009 /

–Sigamos. ¿Además de hombreriera, cómo es?
–Seductora, pudorosa, muy pasional, fanática del jazz, el cine y los cantantes italianos, el agua y las cremas corporales. Aceptable chef y amante-responsable de la comida (no ingerir harinas me pone de mal humor; les escapo a los fritos y las grasas). Adicta al celular y bastante ajena a la Internet. Simpática y divertida… Soy una chica Ortega (el dueño de la productora Underground), y me enorgullece acompañar al tipo que creó Lalola y Los exitosos Pells. Sebastián emana creatividad.

–¿Fóbica a la fama, el aplauso y la exposición?
–Previo al inicio de las grabaciones de Los exitosos Pells, le consulté a Mike: “¿Estás preparado para tu último fin de semana de anonimato?”. No me mortifican la fama, el aplauso ni la exposición. Será una hipócrita si lo dijera. Son piolas para nuestro trabajo. Le recomiendo a la gente conocida, ante un bajón, salir a la calle para levantar su autoestima. Yo lo cultivo, y ante el primer “¡Idola!” que escucho a mi paso, se me cambia la cara. Una excelente medicina “antidepre”.

–¿Antidepre? Anticípenos cómo encarará su porvenir profesional, superados tamaños sucesos, para no caer en nostalgias pronunciadas.
–Ufff. Lo único clarito es que en junio cerraremos los cientocincuenta capítulos de Los exitosos Pells y que antes, en marzo, es decir ¡dentro de muy poquito!, llegará el estreno de La ventana, película basada en el escritor ruso Anton Chéjov, que rodé con Carlos Sorín. ¡Otra! Incluso eso. No suele filmar con actores y me eligió… ¿Te das cuenta ahora por qué digo que si despertara en media hora y la partida de cartas se interrumpiera, sólo agradecería?

Por Leonardo Ibáñez. Fotos: Alejandro Carra.

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